La muerte nos persigue muy de cerca,
desde el mismo momento en el que somos vida...
Nos mira a la cara, riendose de nosotros,
como si nosotros no pudieramos mirarla a ella.
Algunos hemos visto muy de cerca su fria mirada,
sentido su frio y su oscuridad.
Pero cuando no es el momento ella lo deja claro y huye,
dejando una marca inolvidable en tu memoria.
Pero en el fondo es juguetona, no es mala en sí.
Sabe que tiene la partida ganada desde el comienzo del juego.
Por eso nos deja esto que llamamos vida de ventaja.
Pero siempre está presente...
siempre rodeando nuestra alma con su oscuro traje,
girando a nuestro alrededor como si de una bandada de pájaros se tratase.
Todo está destinado a acabarse, todo comienzo tiene un fin.
Es por esto mismo y porque el final nunca se sabe cuando llegará por lo que tenemos que disfrutar de todo, tenemos que dar lo mejor de nosotros con las personas que nos rodean... y al final, todo el mundo tendrá un buen recuerdo nuestro... entonces podremos saber que lo hemos hecho bien.

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